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    Agua y vida: Tres razones para concienciarse sobre el consumo responsable

    Hablar de agua es hablar de vida. Aun así, parece que todavía no apreciamos el valor de este recurso natural porque la seguimos derrochando. Por eso queremos presentarte a Benjamin Dinitola, Tesefehen Guirmani y Nabonswendé Sawadogo, tres personas que viven en regiones donde el agua marca el devenir de las vidas de las familias. Conoce sus historias y el poder del agua en sus vidas.

    Agua y enfermedades

    Cada año fallecen más de 500.000 niños y niñas menores de cinco años a consecuencia de enfermedades diarreicas, según información de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de 2017. Además, esta dolencia está relacionada con la malnutrición infantil en niños y niñas de menos de cinco años.

    El acceso al agua potable y a servicios de saneamiento e higiene podría prevenir la aparición de este tipo de afecciones.

    Asimismo, en condiciones de pobreza a veces es inevitable el binomio malnutrición y consumo de agua en mal estado, y los más vulnerables, los menores, son quienes padecen especialmente sus secuelas.

    La historia de Benjamin Dinitola

    Benjamin Dinitola es responsable de nutrición infantil en el hospital de Mangalmé, ubicado en la región de Guera, en Chad. Su trabajo diario le confirma la preocupante información de la OMS y la relación directa entre el agua y la salud y el desarrollo de los niños y niñas.

    Benjamin Dinitola Oxfam Intermón

    Benjamin junto a una paciente y su hijo en el centro de atención a desnutrición. Benjamin Dinitola es responsable de nutrición infantil del Hospital de Mangalmé, en la región del Guera, en Chad. En este centro comprueban cada día cómo las enfermedades relacionadas con el agua tienen impacto sobre la salud y el desarrollo de los niños y niñas. © Pablo Tosco / Oxfam Intermón

    En aquellas comunidades donde hay una fuente de agua potable es infrecuente encontrar casos de malnutrición infantil. Así, cuando no hay acceso a agua potable y coger agua de las charcas (donde también beben los animales) es la única solución para las familias, los menores tienen más riesgos de sufrir esta enfermedad.

    Benjamin Dinitola explica que compartir con los animales la misma poza de agua perjudica a los niños y niñas. El organismo de estos no está adaptado como el de una persona adulta, no se aclimata a esa agua y eso les provoca malnutrición. Por este motivo, parte de su trabajo es sensibilizar a las familias sobre lo fundamental que es practicar unos correctos hábitos de higiene.

    El agua y el rol de la mujer

    El análisis Progress on Drinking Water and Sanitation: 2012 Update, elaborado por la Organización Mundial de la Salud y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), recoge un estudio sobre 25 países del África subsahariana que estima que las mujeres y niñas son principalmente las personas encargadas de ir a recoger agua potable para la unidad familiar.

    De ahí que encontremos regiones donde la mujer cuide a sus hijos e hijas, realice las labores del hogar, atienda al ganado y se ocupe de la huerta doméstica y, además, asuma el rol diario de traer el agua para las necesidades de la familia y el ganado.

    La historia de Tesefehem Guirmai

    Tesefehem Guirmai vive junto a su familia en Grisana, un barrio de la aldea Maernet, en Etiopía, donde residen más de 50 familias. Es madre de dos hijos y dos hijas.

    Explica que las mujeres son las encargadas de ir a recoger agua: agua para cocinar, para lavar la ropa, para dar de beber a sus animales. Y que antes tardaban diariamente seis horas en ir y volver a por agua. ¿Lo imaginas?

    Tesefehem Guirmai y el resto de las mujeres de su comunidad acudían a Shetila a por agua. Ella, acompañada de su hija, iba dos veces al día hasta allí. La primera a las cinco de la mañana y la segunda a las dos de la tarde. En cada uno de estos viajes traía 20 litros de agua.

    Había ocasiones en que podía llevarse un burro, y entonces solo era necesario ir una vez al día a por agua. Pero no era lo normal, y ella y su hija debían enfrentarse a un camino peligroso donde podían encontrarse animales salvajes como las hienas. Además, a las mujeres embarazadas se les sumaba otra amenaza, el miedo a dar a luz en ese peregrinaje diario en busca de agua.

    Ahora, Tesefehem Guirmai y las mujeres y niñas de su comunidad disponen de un pozo de agua potable que ha cambiado su calidad de vida. Aunque debe acudir igualmente dos veces al día, está situado a menor distancia de su hogar y tarda una hora en ir y volver de allí.

    Esa fuente de agua le permite disponer de cinco horas para dedicarlas a otras tareas domésticas o actividades, como asistir a reuniones sobre salud, higiene o planificación familiar.

    Agua y alimentación familiar

    La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) advierte que el cambio climático, a través de las variaciones de los regímenes pluviométricos, las inundaciones o sequías tiene consecuencias sobre la productividad agrícola.

    Las pequeñas familias agricultoras que dependen de sus cosechas para mantener a sus hijos e hijas ven peligrar sus medios de vida ante las transformaciones tan bruscas que experimenta el clima y que conllevan etapas muy secas o grandes inundaciones.

    La historia de Nabonswendé Sawadogo

    Nabonswendé Sawadogo vive en Wapassi, un pueblo de la comunidad de Pissila, en Burkina Faso. Está casado y tiene siete hijos e hijas.

    Nabonswendé Sawadogo Oxfam Intermón

    Trabaja en el campo todo el día. Pero en Wapassi el clima es cada vez más impredecible, y la población campesina como Nabonswendé padece sus efectos sobre sus cosechas y su alimentación.

    Comenta que cuando él era niño llovía con frecuencia y con regularidad, y no como ahora, que cae de forma violenta y provoca inundaciones. Aquella lluvia copiosa que caía durante meses permitía a sus cosechas madurar. En cambio, ahora, como puede transcurrir mucho tiempo sin lluvia y después llover en exceso y de forma muy rápida durante un mes, sus cosechas se estropean.

    De ahí que se haya visto obligado a vender a sus animales para comprar cereales y cubrir los gastos diarios, cuando la cosecha solo ha alcanzado para alimentar a su familia durante seis meses.

    En julio de 2010 hubo unas terribles inundaciones en el pueblo que arrasaron con las tierras de cultivo, viviendas o ganado, y que obligaron a la población a cobijarse en las aldeas vecinas. Estas lluvias se llevaron el establo, el granero, las cabras y las gallinas de Nabonswendé.

    Con la participación de Oxfam Intermón, se ha puesto en marcha un Comité de Alerta Temprana cuya información, a través de la radio, ayuda a prevenir las condiciones meteorológicas y permite desarrollar las labores del campo de acuerdo con ellas.

    Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2014 se incrementó el consumo medio de agua en los hogares españoles, pasando de 130 a 132 litros por habitante y día.

    El agua es un bien esencial para toda la ciudadanía del planeta. Todas las personas la necesitamos y es, por tanto, obligación nuestra hacer un uso responsable de este recurso y no malgastarlo. ¿Podemos contar contigo? Consulta la guía gratuita de Oxfam Intermón Consumo responsable del agua y descubre algunos consejos que te ayudarán a reducir tu consumo doméstico.

    Este artículo fue publicado en nombre de www.oxfamintermon.org/es